youtubre facebook twitter instagram linkedin
  • Home
  • Catálogo
  • Cinosargo
    • Revista Cinosargo
    • Quiénes somos
    • Cámara Chilena
    • Eco Edit
  • Tea Party
  • Frankfurt Rights
    • Profile
    • Company titles
  • Autores
  • Tienda

Cinosargo


http://letras.s5.com/teol221015.html




http://www.estrellavalpo.cl/impresa/2015/05/27/full/cuerpo-principal/20/




Por Karen Pesenti
Fuente http://www.elquehaydecierto.cl/noticia/cultura/los-nortes-que-hay-en-el-norte-de-fernando-navarro-geisse
Cuando hablamos de poesía, siempre se piensa en los poetas santiaguinos quienes tienen no solo el beneficio(si se puede llamar así) de vivir en la capital sino también estar protegidos por el centralismo que los hace, sin mayor mérito, ser poetas nacionales pero ¿que sucede con el resto de los poetas? los nortinos por ejemplo.
Es aquí donde esta antología cobra importancia, ya que su autor creo poetas para justificar irónicamente la falta de una cartografía cuidadosa de la poesía nortina.
El autor se arriesga desde su conocimiento de los poetas base a generar otros que no solo ironizan con lo establecido sino que sienta las bases de la poesía nortina. "los nortes que hay en el norte" es una jugada riesgoza porque pretende enrrostrar a la academia la falta de conocimiento que tienen del panorama chileno.
Esta antología no solo juega con la capacidad creadora y conocedora de quien escribe, sino que limita los espacios poéticos de nuestro norte diferenciando dichas zonas escriturales desde su paisaje y problemática.
Es por ello y mas que este libro cobra importancia. porque muestra al resto de Chile quienes son los poetas del norte y cuales son sus temas.

Todo arte presupone en el observador la capacidad de imaginar y recrear en la mente, lo que el creador narró o intentó entregar en la obra. El lector presupone que lo que la narrativa le entrega es real, el imbuirse, el ingresar al universo creativo es requisito sine qua non para disfrutar la lectura. En el teatro sucede algo similar, nos encontramos en el centro del juego que es la representación, en todo lo antes nombrado hallamos que este mecanismo es casi instantáneo o es esencial  y resulta.

Fernando Navarro Geisse deposita su antología precisamente en este juego. Algo arriesgado pero eficaz. Nos presenta en la introducción  o prologo narrado de una manera muy amena en que va paso a paso explicando parte de su experiencia literaria, el desfile de nombres que entran y salen de la escena de su prosa, algunos están revestidos de un sustrato real y otros paridos desde el vientre de la ficción, Navarro en instantes tiene la bondad de acusar esa esencia. Pero a esa altura estamos en medio de la dinámica que nos propuso, Pedro León Gallo, Lorenzo Alcayaga y otros son nombrados y revisten lo real, la semilla ya está sembrada y estamos ingresando a los poetas nortinos antologados.

Al respecto Navarro cita a Borges: “Porque como Borges dice: “el Golem es al rabino que lo creó, lo que el hombre es a Dios; y es también, lo que el poema es al poeta”. Acá en esta concepto o engendro proviene de la tradición judía y entre sus preceptos dicta  que todo ser viviente esta con vida porque contiene una palabra secreta de por vida, esa es la diferencia entre la arcilla y el hombre, Navarro tiene sus Golems, y esa palabra secreta es en realidad los poemas de esas “creaciones”.

En un libro todo es real, todo es ficticio. Los poemas son de diversas calidades cada poeta tiene cosmovisiones, tiene estilos diferentes y luego de  comenzada la lectura, eso se vuelve es sólo un detalle, una anécdota, que nos demuestra que actualmente nosotros los nortinos y el chileno en general desconoce el rico desarrollo de la literatura del norte.

Si hay una moraleja en esta antología seria que dentro del norte hay otros nortes, que la literatura oficial no es lo que realmente es, que los logros van más allá de los premios y el renombre. Que existen Editoriales independientes e intentos de las mismas, que  el underground está siempre activo, todo esto desde lo general.

Por otra parte se encuentra la psique del poeta, de sus diversos “suicidios” de la relación lúdica/tortuosa/cíclica que a momentos cumple una función catártica, entre él y la Poesía, es un fenómeno propio de los poetas ese amor odio ese querer zafar y al finar entregarse de plano. Navarro Geisse lo sabe, lo experimenta y lo proyecta en cada palabra y quizás en cada latido. Su imaginario se extiende se expresa, existe.

La realidad tiene límites y la ficción también, pero asalta una duda… ¿Cuál de las dos experimentamos? ¿Cuál de las dos tiene precisos sus límites? Esa es la fuerza de este libro el desconocer el desconfiar, por lo mismo lo  accesible, lo coloquial envuelve al lector y le hace disfrutar y dudar.

El producto es preciso, valioso y siempre digno de una revisita, altamente recomendable, para el estudioso y para el lector común, todo aquel amante de la lectura DEBE siempre leer el prólogo y acá es clave. Altamente recomendable.


Los Nortes que hay en el Norte (Antología De Poetas Nortinos) de Fernando Navarro Geisse. Ediciones Cinosargo Arica 2014.



La geografía del inbunche: zona norte en Fernando Navarro Geisse
Por Rolando Martínez





 .. .. .. .. .. .
Los Nortes que hay en el norte: antología de poetas nortinos.
Fernando Navarro Geisse
Cinosargo Ediciones, 2014
102 págs.

Al comenzar a escribir estas breves palabras, se me viene a la cabeza un artículo que tuve la suerte de encontrar en Internet sobre Los hijos Suicidas de Gabriela Mistral, Antología poética del Valle de Elqui, artículo que además dejaba abierta la posibilidad de acceder a un sinfín de comentarios y opiniones descritas por sus lectores. Entre los que más recuerdo, está ese mensaje que aseguraba, el engendro había sido concebido por el mismísimo Alejandro Zambra. Otro, por Alexis Figueroa, o por un académico de la Universidad de Chile que preparaba una suerte de experimento literario para una tesis doctoral. Está demás decir, ninguno tuvo la suerte de dar con el autor, y los pronósticos no hicieron sino aportar un grano de arena, en esa enorme duda que representaba un conjunto de poetas tan extraños como desconocidos. Es probable que tales aseveraciones no sean sino el fiel reflejo de un trabajo capaz de hacerse espacio entre las mil y una publicaciones que atiborran la vitrina poética chilena, ya sea por la calidad de sus textos, como también por la gran incógnita que circunda a cada una de las voces ahí presentes. Distinto no es el caso de Los Nortes que hay en el Norte, proyecto que al parecer extiende o prolonga el entramado donde alguna vez Leonidas Lamm escribió: “Desde mi equívoca posición como académico, me sitúo en este tambaleante pedestal y predico, invento cánones, escribo artículos y muero de a poco”. Asimismo, y a su manera, Fernando Navarro Geisse dice “Por ahora no me queda más decir que mi estrategia de escritura, quizás la única estrategia posible para hacer a este mutante visible, es decir toda la verdad”. Y la verdad pues, es sin duda, la revitalización del siempre cuestionado oficio de hacer antologías.
Entrar en este libro es entrar a una novela que no es una novela. Es más bien una crónica o una bitácora, que no pretende ser ni la una ni la otra. Es la internación sin retorno por las selvas cromáticas de un collage, la fiel imagen de un imbunche, un grafiti que mezcla diversas técnicas, pero que al fin logra lo que se propone: desnudar, ya sea a pito de la mera coincidencia o por un asiduo y previo trabajo in situ, los Nortes que hay en el Norte. Las palabras que componen este libro pretenden mostrar, no sólo el paisaje seco y terrible del desierto, también quieren, por cierto, enseñar, lo que se oculta detrás de ese paisaje: el deseo de transformación de la historia, la fugacidad con que a diario chilenos, bolivianos y peruanos se entrelazan, los resquicios de una era pasada, que sucumbe ante el inminente y desprolijo paso del tiempo.
Desde estos escombros o fragmentos surge la poesía. Surgen las cuerdas vocales de Lorenzo Alcayaga, haciendo lo que un dedo haría sobre la superficie del agua, es decir, expandir su lenguaje, su resuello, alcanzando la idea del eco, del viaje y del movimiento continuo.  En esta constante emisión de ondas, se forja la imagen del Cristo del Poste, imagen que por sí sola es prístina, bellaca, y sin embargo, aturde por su sonoridad y belleza. Asimismo la transparencia de Miguel Tamblay, conjugado en esa imagen de hombre que parece provenir de la montaña. Cito:
aspas flamencos enjambres
estamos todos ahí
somos la bestia sedienta
abierta en un tajo que chorrea mundos
estamos todos ahí
en las estrellas
Coincido con Navarro Geisse, al pensar que Jhony Paxi Ramírez, es, sino, y por lejos, la nota predilecta en este diverso cúmulo de historias. Ya sea por ejercer en similares proporciones la rebeldía y la deshumanización, el poeta aquí citado logra escribir sin miedo y afán una obra maestra, obra que no es otra cosa que su propia muerte. Paxi Ramírez es el más reflexivo, es quien más ojo puso a la brutalidad del mundo, es quien logró, quizás con más fortuna que precisión, que la poesía estuviese de rodillas y en función del lenguaje de los baños públicos. Es, desde luego, cualquier producto de la literatura menos un mártir. Si Miguel Tamblay quiso enseñar las vértebras del Norte, Paxi Ramirez muestra el hígado, el páncreas, los testículos de éste lado miserable del universo.
Prosigue para engrosar este espectro Pedro Álvarez, quien posee la no mísera cualidad de serpentear entre los páramos que componen lo frágil y vulgar, lo duro y blando, lo tenso y ligero. Ya en poemas como Los indios eran amigos del diablo, el poeta deja entrever la impostura con que logra, incluso, prevenir de los maleficios, y/o expulsar del pueblo, tanto a ángeles como a demonios.
La tesis que propone Navarro Geisse es sin duda la de un alquimista, quien a ratos es capaz de confundir, puesto cohesiona de manera armónica en su proyecto, tantos géneros literarios como poetas.  Probablemente cada uno de los personajes que componen esta obra presenten cualidades disímiles, sin embargo, es en esta unión donde se elevan, es en esta especie de dream team donde logran levantar el vuelo. Sin ir más lejos, pienso, no existirá otra mejor tribuna que éste compendio camaleónico, donde se les conoce al punto de sentirlos reales.

Arica, 15 de julio de 2014.


Los nortes que hay en el norte y Paltarrealismo (Cinosargo 2014) parte del artículo Mapeando periferias: Chile en su narrativa reciente

Fuente: http://www.goethe.de/ins/cl/es/sao/kul/mag/lit/20421613.html

Autor: Mario Verdugo
es poeta, periodista y doctor en literatura. Ha publicado La novela terrígena (2011), Apología de la droga (2012) y Canciones gringas (2013). Trabaja como profesor en la Universidad de Talca, colabora con el periódico The Clinic e integra el colectivo Pueblos Abandonados.

Goethe-Institut Chile, Redacción online
agosto 2014





Older Posts

Subscribe Us

About


Hello, There!

Somos un proyecto multimedia transfronterizo que abarca la difusión digital a través de nuestra revista www.cinosargo.cl y la producción y distribución del libro impreso gracias a nuestro sello editorial



LET’S BE FRIENDS

Etiquetas

  • Referencia a nuestros libros
  • crítica literaria
  • puntos de venta cinosargo
  • Ediciones impresas de Cinosargo
  • nuevas ediciones de Cinosargo
  • ebooks
  • Videos de Cinosargo
  • entrevista autores
  • tea party
  • traducciones
Con la tecnología de Blogger.

Don’t Miss

Conoce nuestras novedades editoriales y no te pierdas de las noticias de nuestros libros y autores

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

YouTube channel

youtube image
Created By SoraTemplates | Distributed by GooyaabiTemplates