En una nave comandada por Enrique unos pocos hombres abandonamos la TierraGermán Arens Editorial Vox Bahía Blanca, Argentina, 2012 Editorial Cinosargo Chile, 2013 Por Omar Chauvié Fuente: http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=2851&Itemid=81 |
Esta región donde se ubican los poemas, en más de una ocasión dolida en su insularidad, muchas veces apeló a los ensueños de futuro. Tal vez como contraparte de las que circularon en tiempos de modernización acelerada, las que aparecieron a caballo del los siglos XIX y XX, se escribe este texto que fantasea el restablecimiento en otro lugar, que es siempre éste, en otro tiempo, que no deja de ser la actualidad.
En la portada de este nuevo libro de Germán Arens prevalecen los tonos oscuros, la imagen se conforma solo como resultado de los brillos de luces artificiales que aparece entre el cielo que se vuelve negro y la tierra definitivamente opaca. No es fácil saber si es un atardecer o son esas luces las que proyectan una ligera luminosidad en el horizonte, una inquietante luz en la noche, algo que a nosotros, los bahienses, nos permite distinguir en lo que para otros es la posibilidad de una ciudad futurista, no otra cosa que el parque industrial local. En la misma zona, pero más al sur de esta ciudad, se instala la ficción. Desde esa primera aproximación y ya en las páginas iniciales, las dimensiones temporales y geográficas se entrelazan para el lector, se entraman en la historia, la ciencia ficción, las guerrillas urbanas, la polución ambiental y la Tercera Guerra Mundial para conformar, al ritmo del verso que irradia lo conversado, un relato por demás atractivo.
Por su extensión, el título mismo se encarama en el plano del relato, la presentación con la imagen comentada y esa larga denominación ya cuentan algo, proveen datos sustanciales de la historia que vamos a conocer, una historia que nombra al planeta Tierra como escenario pero urde su recorrido en una geografía restringida, el sudoeste bonaerense, el este rionegrino. ¿El lugar elegido? ¿un axis mundi?
El libro perfila una historia atravesada por niveles de ligazón disímiles, donde fluctúan los elementos costumbristas que se imponen en los pueblos pequeños con sus previsibles rutinas, junto a una mesurada imaginación muy atenta a los emergentes de ficción regionales, que van desde la anécdota en la visita cotidiana a un comercio, la incorporación de supuestas composiciones artísticas de celebridades de esa región —como el poeta Benassi o el payador Alderete—, a los relatos de encuentros con otros mundos, sin dejar de lado la protesta popular o la acción armada como formas de sublevación frente a las arbitrariedades del poder. Una invitación a un buen coctel.
Es allí, en la fuerza de esos relatos locales, que son los de cualquier pueblo pequeño, donde los nombres y los apodos se dimensionan, se encarnan en historias, el nombre gana su potencial primario, encripta a cada uno de los personajes, los designa y los califica, dibuja un trazo de su presencia en la memoria colectiva. Cuando en una comunidad se nombra, se historiza, se define una identidad, incluso se puede establecer un cierto acercamiento entre niveles sociales y jerarquías. Ahí afinca este conjunto compuesto como una rapsodia bastante pareja de géneros cercanos al periodismo, al habla coloquial, al informe técnico. Sobre esa capacidad de los nombres y esta combinación de formas se resuelve el propósito del libro que se presenta en el modo del relato histórico y ensaya una proyección a un futuro que excede nuestra actualidad. De la profecía apocalíptica que abre el libro, se pasa a una larga cronología inaugurada con la campaña de Roca —que es también un acontecimiento ineludible en la fundación del pueblo—, a la llegada del ferrocarril o a los ecos locales de la Revolución Libertadora; los hechos están en la médula de la historia moderna —y a veces trágica— de este lugar del sur del país. Una sucesión cronológica se cierra con un paréntesis y un guión de diálogo que anuncia “Algo de lo sucedido en tiempos posteriores está escrito a continuación”, un guión necesario para sugerir que, por sobre todo, ésta no es una versión oficial, sino el fruto de la conversación abierta.
Las textualidades a las que apela dan un efecto de mixtura que nos sitúa en la sensación de cambios que implican esa cantidad de años que transcurren desde el inicio de la Argentina moderna hasta el anunciado fin de los tiempos en el planeta y su posible restauración como ambicioso recorrido del texto.
Por todo esto y por la particular apropiación de la lengua en cada uno de los poemas, es un texto que se lee al ritmo de una novela donde los personajes se conforman en la idiosincrasia del lugar, como los hermanos Cigarra, hombres con “alas traslúcidas”, el poeta Fabián Benassi o Enrique , el extraterrestre. Inscriptos en la situación por el habla o por detalles en apariencia menores como la datación de su domicilio —anclajes tanto espaciales como políticos—, ahí están estos elegidos para lo que luego será la aventura intergaláctica; no son figuras ideales sino que aparecen en medio de la acción y una carga de marginación los suele identificar, en parte por la zona en que residen, en parte, por su lugar en el sistema económico, como Barilatis que perdió el trabajo a manos de un robot en los noventa y puso una FM, como el carnicero González que ensaya infructuosamente un marketing casero de sillas rojas. Son figuras que, desde su localización específica, aparecen inscriptas directa o indirectamente en un entramado macropolítico: el menemismo, el kirchnerismo, la política exterior norteamericana. La ficción futurista siempre hace un giro sobre los acontecimientos del presente.
Aunque el lenguaje es móvil, el texto prefiere sus formas quietas, aprovecha el lenguaje congelado o anquilosado de las leyes, de las cronologías al modo de las enciclopedias, o los enunciados propios del prontuario —porque en los hechos no faltan las aristas policiales—, de las formas más corrientes del lenguaje periodístico, de las instancias previsibles de la entrevista, en una disposición muchas veces formularia, muy informativa, para redirigirlos a nuevas zonas de significación. De esta manera, Arens hace la historia con un conjunto de objetos transparentes que logran la refracción (del sentido) en estos oportunos modos de combinación.
19:00

Casona Editora Perú - Calle Consuelo 202 - Arequipa 
Presentación de libros de Cinosargo Ediciones y la Liga de la Justicia Ediciones en Arequipa: Lunes 5 de agosto lanzamiento de En una nave comandada por Enrique unos pocos hombres abandonamos la tierra Cinosargo Ediciones 2013) de Germán Arens y Urlo (Liga de la justicia ediciones 2013) de Pablo Espinoza Bardi
Presentan: Daniel Rojas Pachas, Daniel Olcay y Pablo Espinoza Bardi.
Entrada Liberada
Hora: 7 pm (19:00)
Lugar CASONA EDITORA PERU (Calle Consuelo 202 - Arequipa - Perú)
https://www.facebook.com/events/151896211672822/?context=create
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Germán Arens
El título mismo nos ubica en el plano del relato, con los datos sustanciales de una historia que nombra al planeta como escenario pero se define en una geografía restringida: ¿el lugar elegido? ¿Un axis mundi?
El libro perfila una historia atravesada por niveles de ligazón disímiles, donde fluctúan los elementos costumbristas que se imponen en los pueblos pequeños con sus previsibles rutinas, junto con una mesurada imaginación muy atenta a los emergentes de ficción locales, que van desde la visita cotidiana a un comercio, la incorporación de supuestas composiciones artísticas de celebridades regionales, a los relatos de encuentros con otros mundos, sin dejar de lado la protesta popular o la acción armada como formas de sublevación frente a las arbitrariedades del poder.
En la fuerza de esos relatos, los nombres y los apodos se dimensionan, se encarnan en historias, ganan su potencial primario, designan y califican a cada personaje, dibujan un trazo de su presencia en la memoria colectiva. En el acto de nombrar, la comunidad historiza, define una identidad, incluso puede acercar niveles sociales y jerarquías. Ahí afinca este conjunto compuesto como una rapsodia pareja de géneros cercanos al periodismo, al habla coloquial, al informe técnico. Sobre esa capacidad de los nombres y esta combinación de formas se resuelve el propósito del libro, que se presenta en el modo del relato histórico y ensaya una proyección a un futuro que excede nuestra actualidad. De una profecía apocalíptica inicial, se convierte en una cronología con hitos como la campaña de Roca, la llegada del ferrocarril o los ecos locales de la Revolución Libertadora ensamblados en conversaciones, escritos, documentos donde la mixtura de textualidades da cuenta de las transformaciones, que van desde el inicio de la Argentina moderna hasta el anunciado fin de los tiempos y su posible restauración.
Por todo esto y por la particular apropiación de la lengua en cada uno de los poemas, el libro se lee al ritmo de una novela donde los personajes se conforman en la idiosincrasia del lugar. Ahí están los elegidos para lo que será la aventura intergaláctica inscriptos en la situación, anclados tanto en lo espacial como en lo político, a través del habla o de detalles menores como la datación de su domicilio. La zona en que residen los deja en un margen y el sistema económico también; el que perdió el trabajo en los noventa y puso una FM o el carnicero que ensaya infructuosamente un marketing casero de sillas rojas son figuras que, desde su localización específica, aparecen directa o indirectamente en un entramado macropolítico (el menemismo, el kirchnerismo, la política exterior norteamericana) para que la ficción futurista siempre haga un giro sobre los acontecimientos del presente.
Aunque la lengua es móvil, el texto prefiere sus formas quietas, aprovecha el lenguaje congelado o anquilosado de las leyes, las cronologías enciclopédicas, los enunciados propios del prontuario, las formas corrientes del lenguaje periodístico, las instancias previsibles de la entrevista, en una disposición muchas veces formularia, informativa, para redirigirlos a nuevas zonas de significación. De esta manera, Arens hace la historia con un conjunto de objetos transparentes que logran la refracción (del sentido) en estos oportunos modos de combinación.
Germán Arens, En una nave comandada por Enrique unos pocos hombres abandonamos la Tierra, Vox, 2012, 64 págs. - Segunda Edición - Cinosargo 2013
Lo más reciente de Cinosargo Ediciones: Reedición de En una nave comandada por Enrique unos pocos hombres abandonamos la tierra de Germán Arens.
Primera edición Vox - Bahía Blanca -Argentina
Segunda edición Cinosargo - Arica -Chile
En una nave comandada por Enrique unos pocos hombres abandonamos la Tierra, de Germán Arens
Por Jaime Pinos
Supongamos que el mundo, de una vez por todas, sí se acaba. Que, por ejemplo, se desata el infierno nuclear. Que se corta el hilo delgadísimo que ha parecido sostenerlo en estos largos años de guerra permanente, de violencia generalizada, de depredación.
La única alternativa sería abandonar la tierra. Abandonarla en una nave espacial. Huir al espacio exterior para salvar la vida una vez consumada la última guerra, la guerra final. En una nave comandada por Enrique unos pocos hombres abandonamos la tierra, se titula este libro de Germán Arens (Bahía Blanca, 1967) Y eso es justamente lo que pasa en este libro. Unos pocos hombres abordan una nave y despegan desde un pueblo del sur de Argentina para abandonar este mundo. Mientras se alejan, uno de ellos escribe un libro de poemas. O mejor, escribe un guión. Imagina una película cuyas imágenes parecen seguir la sintaxis quebrada de la memoria o de los sueños.
Qué sabés de tu propia literatura, le preguntaron a Germán Arens en una entrevista. Respondió: Que me gustan los pueblos chicos, las estaciones de servicio, las rutas, el monte, los ríos, mi familia, mis amigos, los distintos, el cine, los guiones de historietas, la poesía, los relatos cortos. Este libro, estas memorias de mis últimos días en la tierra, está construido sobre la misma diversidad de materiales y registros con que Arens define su literatura. Historia argentina. Vidas, personajes con nombre y apellido que habitan un pueblo de provincia. La lucha contra la contaminación de la industria petroquímica. La geopolítica de la guerra planetaria, la disputa por el oro negro. Robots, poetas fantasmas. Proyectos científicos abortados por la burocracia. Profecías, avisos de radio.
Un relato polifónico cuya alegoría opera por montaje. Como en el cine o la historieta. Todo, absolutamente todo, es material para la poesía, escribió Williams Carlos Williams. Todo es poesía/menos la poesía, escribió Nicanor Parra. La poesía de Arens es, en los mismos términos, una poesía de frontera. Una poesía que tantea y traspone los límites de lo que, convencionalmente, se entiende o se acepta por poesía. Una poesía constructiva antes que lírica. Narrativa, en el sentido en que los libros de Maquieira pueden ser leídos como películas o historietas.Narrativa, en el sentido en que El paseo Ahumada o La aparición de la virgen de Enrique Lihn pueden ser leídos como películas o historietas.
Este libro podría ser leído también como una fábula que es protagonizada por humanos y extraterrestres. Una fábula sin moraleja que habla del fracaso y de la soledad de nuestro mundo. Un mundo del que es imposiblefugarse porque, como se recuerda hacia el final del texto,el asesino siempre regresa al lugar del crimen.
Leo en el diario el siguiente titular: Más de 25 mil firmas piden a Obama que construya una Estrella de la Muerte. La solicitud subida al sitio de la Casa Blanca logró el apoyo popular. Ahora se espera respuesta oficial del gobierno.La petición está fundada, transcribo, en enfocar los recursos de defensa en una plataforma de superioridad espacial que cuente con un sistema de armas, y que estimule la creación de empleos en los sectores de la construcción, la ingeniería y la exploración espacial, además de fortalecer nuestra defensa nacional.
Vivimos en el mundo del fin del mundo. La vida transcurre en la inminencia de la catástrofe, del apocalipsis siempre próximo. Vivimos en la época de los últimos hombres, de las últimas cosas. En los tiempos de la construcción de la Estrella de la Muerte. Mientras se construye, tal vez todavía sea tiempo debuscar un contacto. Tal vez aún sea posible abordar la nave. Salir, salvarse del mundo del fin del mundo. Este libro de Germán Arens, su poesía, nos pone en esa urgencia. La de vivir como testigos de estos últimos días, estos últimos atardeceres en la tierra.
Valparaíso. Diciembre de 2012





